Un trágico accidente ferroviario en Adamuz conmociona a España
La localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, vive una jornada de profundo dolor tras sufrir uno de los peores accidentes ferroviarios en España en las últimas décadas. El trágico suceso, un violento choque y descarrilamiento de dos trenes, se salda con al menos 39 personas fallecidas y 150 heridas, de las cuales cinco se encuentran en estado crítico y 24 son consideradas graves.
Este grave accidente ferroviario ocurrió en la tarde del domingo y ha provocado la movilización de todos los servicios de emergencia y una reacción institucional unánime, con la declaración de tres días de luto oficial.
Cronología de una tragedia en la vía de alta velocidad
Según las investigaciones preliminares de la Guardia Civil y el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), la cadena de eventos comenzó cuando un tren de la compañía Iryo, que realizaba la ruta Málaga-Madrid, se descarriló por causas aún por determinar. Este primer descarrilamiento provocó que el convoy invadiera la vía contigua.
En ese preciso instante, circulaba por esa vía un tren Alvia de Renfe con destino Huelva. La invasión de vía resultó en un impacto frontal y el posterior descarrilamiento del segundo convoy. La colisión fue extremadamente violenta, destruyendo y volcando los vagones traseros de ambos trenes.
Un despliegue masivo para el rescate y la asistencia
Ante la magnitud de la catástrofe, se activó de inmediato un operativo de emergencia de grandes proporciones. Bomberos, sanitarios y equipos de rescate trabajaron durante horas para auxiliar a los cientos de pasajeros atrapados en los vagones siniestrados. La complejidad de la operación, con vehículos destrozados y daños estructurales severos, complicó las labores.
La mayoría de los heridos fueron trasladados al Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, donde se habilitaron todos los recursos disponibles. Testimonios de supervivientes recogidos por los medios describen escenas de caos tras escuchar un fuerte estruendo y quedarse a oscuras, seguido de los gritos de los heridos.

Reacción institucional y paralización del corredor sur
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, canceló toda su agenda y se desplazó a primera hora de este lunes a la zona del siniestro junto a la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Sánchez prometió “llegar hasta las últimas consecuencias” para esclarecer las causas de este accidente ferroviario.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ya se encontraba en el lugar y calificó lo sucedido como “difícil de explicar”, destacando que el tren de Iryo implicado tenía solo cuatro años de servicio y que la vía había sido renovada recientemente. Paralelamente, Adif decretó la suspensión inmediata de la circulación de alta velocidad en el corredor Madrid-Andalucía, una medida que se mantendrá durante todo el lunes y afecta a conexiones con Sevilla, Málaga, Córdoba, Granada y Huelva.
Agenda política suspendida y muestras de duelo
La tragedia ha tenido un impacto inmediato en la actividad política nacional. Además del presidente, la mayoría de ministros cancelaron sus actos públicos. Se suspendió la reunión que iban a mantener Pedro Sánchez y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, quien también viajó a Adamuz. El PP y el PSOE celebraron minutos de silencio en sus sedes.
Las Cortes Generales se sumaron al duelo. Tanto el Congreso como el Senado guardaron un minuto de silencio y suspendieron su agenda parlamentaria para los próximos tres días, izando la bandera a media asta. Diversos parlamentos autonómicos y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) replicaron estos gestos de condolencia.
Incluso los Reyes, que se encontraban en Atenas, adelantaron su regreso a España a causa de este devastador accidente ferroviario.
La investigación para esclarecer las causas
El foco ahora se centra en la investigación que determinará el origen exacto de la tragedia. Los equipos periciales ya trabajan en el lugar para analizar los restos de los trenes, los sistemas de señalización y el estado de la vía. El objetivo es reconstruir con precisión los segundos previos al primer descarrilamiento.
Este trágico suceso en Adamuz deja una profunda huella y plantea serias preguntas sobre la seguridad en una red ferroviaria moderna. Mientras las familias afectadas reciben apoyo, la prioridad absoluta es atender a los heridos y acompañar a los deudos, en una jornada que quedará marcada como una de las más negras para el ferrocarril español en tiempos recientes. La búsqueda de respuestas sobre este fatal accidente ferroviario acaba de comenzar.
